jueves, 23 de octubre de 2014

Sacrificio

Es muy normal, creo yo, que la gente suela sacrificarse por alguien más. Esto puede variar, desde una pequeña acción, como darle un bocado de un helado a tu amigo que tiene mucho calor, o bien, una acción bastante significativa, como donarle un riñón a alguien que está delirando, postrado en una cama, ansiando un órgano para poder vivir un poco más.

Pero, ¿qué es un sacrificio en sí? Bueno, el diccionario lo define como una acción que no se desea hacer, pero que se hace con un fin altruista, es decir, para ayudar a otro.

Entonces, podríamos decir que en nuestra vida, constantemente, estamos llenos de sacrificios. Tal vez incluso, todos los días nos sacrifiquemos por el bien de otro. Todos aquellos que son doctores, bomberos, policías o profesores, todos los días se levantan temprano, sacrificándose, por un bien altruista a fin de cuentas, que consiste en apoyar a los que los necesitan, a resguardar la seguridad de la sociedad, y a tratar de hacer al mundo, un lugar mucho mejor.

En una relación de pareja, siempre existe un sacrificio, por parte de ambos lados, para tratar de que una relación se mantenga a flote y perdure en el paso del tiempo. En mi opinión, creo que es necesario sacrificar algo en una relación, como por ejemplo el orgullo, la dignidad y hasta el ego (El yo), todo en pro de que la otra parte se sienta cómoda.

Es menester decir que para mí, es necesario que esto sentimiento sea compartido. A lo que voy es que si estoy dispuesto a sacrificar algo por una persona, la otra persona tiene que estar dispuesta a sacrificar algo por mí también. Logrando estas características, se logra un ambiente donde ambos luchan no solo para la felicidad propia, sino para la felicidad del otro, comprendiéndose, conociéndose, y lo más importante, logrando ser más cercanos y queriéndose aún más.

Me gustaría ponerme como ejemplo (Porque soy muy egocéntrico) en solo una de las tantas situaciones de la relación que llevo con mi novia.

Comúnmente, ella suele caminar del colegio hasta un supermercado, donde la espera su madre para luego ir a casa. El supermercado está algo lejos del colegio, y está lejos también de mi casa. Aún así, la acompaño, con el fin de que llegue sana y salva hasta allá. No es un sacrificio tan grande, pero bueno.

Un par de veces, la he invitado a tomarnos un jugo o a comer en algún local de comida rápida (Aprovechando las pocas veces que tengo dinero), para poder conversar, estar un tiempo con ella y pasar un buen rato, para hacerle olvidar algunas cosas que la aquejan. La respuestas siempre suelen ser "Es que se me hace tarde", "Es que estoy cansada", "Es que si me retraso mi mamá me va a castigar", y cosas por el estilo.

En fin, así hemos estado desde aproximadamente uno o dos meses. No sé cómo se sentirá ella, aunque supongo que no siente nada distinto a lo normal. Por otro lado, yo siento que no le intereso. Es decir, siento su cariño, mas no siento su atracción. Es como si creyera o quisiera que yo fuese su mascota, una mascota totalmente asceta que solo sirva para escoltarla, protegerla y darle cariño. De a poco, he comenzado a dejar de quererla por ello, y siento que ya no la quiero con la misma intensidad de antes.

En conclusión, se puede decir que hacer sacrificios es muy importante para una relación en pareja. Creo que es muy necesario que para que una relación perdure, ambas partes se sacrifiquen por el otro, haciéndole saber que son importantes para ellos, más allá de las palabras, ya que como bien dicen por ahí, el amor es algo que se cultiva todos los días.

Pero bueno, no me quejo. Es preferible estar acompañado de alguien conocido que te pisotea que estar solo, en el limbo del éxito y el fracaso. Al menos en mi caso.

domingo, 19 de octubre de 2014

Un Ermitaño Sociable

Tan solo imaginen la siguiente situación.

Se despiertan un día, y se les hace un día realmente de mierda. Mientras más avanza el día, peor se pone, y te pasan cosas malas todo el tiempo.

Después de quizás haber recibido muchos insultos, de haber sufrido burlas, de haberte caído, quebrado huesos, o lo que sea que se les ocurra, por un periodo de uno, dos, tres días, una semana o incluso un mes, ¿a quién recurren para liberar a ese estrés?

Diría que la respuesta normal para este tipo de situaciones sería la palabra "Amigos", ¿no? aunque no tiene por qué ser la única. Por ejemplo, mucha gente se desahoga jugando juegos, otra se desahoga escuchando música, o leyendo libros, o comentando en foros/tablones anónimos acerca de sus problemas (Que sería casi lo mismo que tener un amigo, a fin de cuentas), y a alguna gente les funciona bastante bien.

Muy bien, hasta aquí vamos muy bien. Ahora imagina que de pronto todo eso que te desahoga desaparece, por x o y motivo; como que te lo prohíban, que lo consideres malo como para seguir haciéndolo, o porque simplemente, de un momento a otro, te deja de servir como manera de desahogo. ¿Qué haces entonces?

Y bueno, es increíble como el ser humano logra crear nuevos caminos para encontrar la salida... En mi caso, he abierto un nuevo sendero que estaba muy abandonado: Mi blog.

De Marzo hasta ahora (Octubre), encontré gente que me agradaba, amigos, gente en la que podía confiar, e incluso, una pareja con la cual me siento muy cómodo a la hora de contar mis problemas.

Durante seis meses, creí que todo lo que adquirió mi vida podría ayudarme a desahogarme, y entre tanta gente, poder encontrar a alguien que me comprenda, pudiéndome desahogarme con esa persona.

Pero... Fue infructuoso.

Seis meses tratando con gente, conociendo gente, hablando, socializando, comiendo, bebiendo, compartiendo... Y aún así, nada. No he encontrado a alguien que pueda comprenderme aún, al menos no en la vida real... Ni tampoco en la virtual.

Siento que perdí mi tiempo al haber hecho todo eso. Siento que tal vez pude perfectamente haber seguido con el blog, y de a poco haberme ido acostumbrando a esto, pero tomé un rumbo distinto esperando hallar una solución definitiva a mi problema de desahogo, pero al parecer, debo volver a utilizar este maldito pero bendito parche.

Tal vez siempre he sido un ermitaño. Es decir, desde pequeño me ha agradado vivir lejos, ojalá sin acceso a internet, a luz eléctrica o cosas por el estilo, necesitando solo agua, comida, gas y alguna que otra cosa necesaria para cocinar, o para hacer funcionar el baño, y cosas así, siempre y cuando, estuviese acompañado de una bella esposa, y unos hijos hermosos... Esto, cuando tenía apenas unos seis o siete años.

Creo que eso me ha acostumbrado a ser muy cerrado, y guardarme todos mis sentimientos hacia mí, sin compartirlos con nadie, llenándome de malos pensamientos para no molestar al resto con ellos.

Tal vez se podría pensar "Hey, pero te conseguiste una novia, ¿acaso no es suficiente?", y yo al principio pensaba que sí, pero realmente, ha sido para peor.

Mi novia no es precisamente alguien fuerte, más bien es alguien que si bien tiene una gran fuerza de voluntad, tiene una pésima autoestima y es muy flanqueable. Al principio pensé que ella podría ser el pilar que me ayudase a soportar mis problemas, pero resulta que el pilar terminé siendo yo, llegando ella aproblemada con sus cosas, teniendo que pagar yo los platos rotos por su enojo o su tristeza hacia un tercero, teniendo que consolarla, diciéndole palabras bonitas, sin que antes me diera una buena tunda y un reto acerca de lo muy mala persona que soy por hacerla sentir peor cuando está mal, claro está.

En ese sentido, he tenido que soportar incluso el doble de problemas de cuando estaba sin novia, y hasta me siento muy mal cuando ella vuelve al otro día como si nada hubiese pasado, saludándome de manera amable y con una sonrisa en su cara, mientras yo sigo sumido en mis problemas, tratando de contárselos a ella, sin éxito alguno, debido a su poca resistencia.

Esto explica que haya vuelto a publicar en el blog. Es necesario para mí usar este parche, que si bien no ayuda a desahogarme completamente, logra calmarme cada vez que escribo las cosas que siento. Es cierto que al día siguiente me sigo sintiendo mal por no hallar solución a mis desdichas, pero escribirlo me hace sentir mejor en el momento, pudiendo disfrutar así, algunos minutos de paz en mi mente.

Bueno, todo esto pasa cuando un ermitaño trata de ser sociable. De vuelta a mi montaña.

viernes, 17 de octubre de 2014

Cuervo

Sí, aunque no lo crean, estoy de vuelta en esto.

Verán: La inactividad que aquejó a este blog fue debido a que no me he sentido triste últimamente: Debo reconocer que el 2014 fue un gran año para mí, donde conocí a mucha gente que me ha apoyado, gente con la que he podido pasar buenos ratos, gente buena en quien puedo confiar, y lo más importante, una persona quien se ha convertido en mi inspiración, motivación y razón de vivir (Cosa que tal vez detalle en otra entrada, más adelante).

Sí, he estado muy feliz y conforme con mi vida este año, y creo que me han pasado bastante cosas buenas, pero desde hace un mes que me estoy sintiendo muy mal nuevamente, con mucha pena reprimida y sin nadie a quien pueda contarle estos problemas, porque al parecer, nadie logra comprenderme con exactitud.

¿Qué tipo de problemas he tenido? No sé si son problemas en sí, pero son cosas que me aquejan mucho, y que me imposibilitan poder seguir adelante.

Una de ellas es lo siguiente.

Tengo una gran capacidad matemática. Todos mis profesores me halagan por ello, diciendo que soy bastante hábil con los números. Lo mismo con la música, la física, la ortografía, la geografía, el inglés, etc.

Pero hay algo que realmente me marcó, y fue cuando mi profesora de Castellano (Lengua o Lenguaje), se sentó a hablar conmigo mientras el resto estaba en el patio, jugando fútbol o disfrutando del sol. Allí hablamos sobre muchas cosas, y cuando terminamos la conversación, ella me dijo "¿Sabes? Tienes tanta razón en todo lo que dices... Gente como tú, con una mentalidad distinta, son las que logran grandes cosas en el mundo. Fue una agradable conversación, Francisco."

Esta última frase me mató.

Cualquiera diría "WoW... ¿Soy así de bueno? ¡Genial que piensen eso de mí!", y no lo voy a negar, en cierta parte, es cierto; me halagó bastante y me sentí bien un momento, pero luego pensé bien... ¿Y?

¿Y qué es lo bueno? Tengo una mentalidad distinta, con la que podría llegar a ser exitoso, ¿pero de qué me sirve cuando en realidad vive dentro de mí alguien un tanto menos ostentoso?

A lo que voy, es que a pesar de que soy inteligente, y de saber que soy inteligente, siento que utilizo mi inteligencia en estupideces y banalidades, cosas que al fin de cuentas, no hacen un aporte a la sociedad, ni tampoco logran hacer el cambio que tanto dice mi profesora.

Entonces, ¿de qué sirve mi mentalidad cuando no puedo llevar a cabo mis ideas? ¡De nada, señores!, y eso me ha tenido muy mal, ocasionándome, de paso, un montón de dudas.

¿Soy lo suficientemente bueno para el mundo? ¿La gente ve que soy inteligente? ¿Será muy egocéntrico decir que soy distinto y que seré exitoso? ¿Quiero ser exitoso? ¿Quiero ser inteligente? ¿Quiero ser distinto? ¿Quiero ser yo?

Finalmente, concluí que no quiero ser exitoso, ni inteligente, ni distinto, ni yo. Realmente, me hubiese gustado ostentar la vida de cualquier de mis compañeros de clase; Con una inteligencia promedio, con un pensamiento ordinario, pero con una vida feliz, sin preocupaciones tan extravagantes, viviendo el día a día normalmente, sin destacar, siendo uno más dentro de un mundo creado por un neo-liberalismo que nos droga con consumismo y cosas como esa, distrayéndonos de lo que realmente importa, embriagándonos en un torbellino de placer, del cual, se vive placenteramente. Sí, se vive engañado y ciego, pero placenteramente, al fin y al cabo.

No quiero ser inteligente. No quiero ser distinto. No quiero destacar. No quiero ser exitoso. Le tengo miedo al éxito. La gente me odiará. La gente pensará que soy elitista. La gente pensará que soy egoísta. La gente pensará que soy egocéntrico. La gente pensará que soy narcisista. La gente pensará que quiero llamar la atención.

Ah, no, esperen, la gente ya pienso todo eso de mí, y mis compañeros no tienen ningún pelo en la lengua al decirme siempre lo muy idiota que soy al creerme superior a ellos.

¿Soy superior al resto o no? No lo sé. No lo creo. Si ser superior significa tener una mentalidad donde te preocupan cosas que no deberían preocuparte, entonces lo soy, y déjenme decirles que no lo disfruto para nada.

Ahh... a fin de cuentas, has vuelto, viejo cuervo: No puedes escapar de tu destino, muchacho ¿Eh? Tú siempre queriendo escaparte, volando, volando, posándote de rama en rama, esperando encontrar el néctar de la vida, tratando de saborear los rayos del sol, anhelando tomar un rumbo que pueda glorificar tu existencia...

...pero al final, siempre vienes a carroñar al suelo, pequeño cuervito.