Soy rubia como el dorado,
blanca cual copo de nieve.
Un ser exquisito y delicado,
de figura estéril y voz leve.
Me encantan las joyas y los lujos;
que me lleven al centro comercial.
Si logras satisfacer mis pujos,
prometo amarte hasta el final.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Pequeña soy, muy delicada,
baja y sin desarrollar.
Sobre la vida aún no sé nada,
ni sobre qué es amar.
Mis padres todavía me cuidan;
me dicen que soy una niña ejemplar.
Me compran juguetes y me miman
y temprano a la cama me voy a acostar.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Soy fría como el invierno,
cuidadosa siempre al andar.
Te prometo amor eterno,
si es que tú no me has de dañar.
Me cuesta confiar en la gente,
no soy muy buena al socializar.
A pesar de que soy paciente,
ansiosa espero a mi ser ideal.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
De tez morena y pelo negro,
con rulos y curvas perfectas.
Cuando oigo música siempre me integro,
a bailar al ritmo de las negras.
Te prometo muchas emociones,
te prometo diversión y bienestar;
No pasarás días tristones,
si conmigo has de estar.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Joven y sofisticada;
Con lentes y pelo amarrado.
Soy inteligente y destacada;
Las fiestas no son de mi agrado.
Leo libros en todo momento;
Me encanta aprender cosas nuevas.
Primero has de encantar mi intelecto,
para ponerme de buenas.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Estoy vieja y recorrida,
Mi vida está a punto de acabar.
Se acerca mi hora de partida,
ya no tengo fuerzas para amar.
Mi corazón está
cansado,
cansado de tanto vivir.
Lo suficiente ya he madurado;
Es hora ya de verme partir.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Dentro de mí nueve meses estuviste;
Soy quien te dio la vida.
De mis senos leche bebiste;
Soy quien te daba la comida.
Estás en deuda eterna conmigo;
Una deuda que pienso nunca cobrar.
Eres mío, eres mi hijo;
Hasta mi muerte te he de cuidar.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
Lo siento, no eres esa chica.
A otra mujer he de buscar.
Soy alguien que no es;
Un producto de tu imaginación.
No tengo manos, no tengo pies,
no tengo alma, no tengo clon.
Como yo nadie puede ser,
porque nadie tampoco soy.
No existo ni existiré;
Ni muerta ni viva estoy.
¿Soy yo acaso aquella chica,
que hace tu corazón palpitar?
¡Sí, tú eres la chica!
¡Esa chica que he de amar
de aquí hasta la eternidad!
Este poema lo acabo de terminar. Me inspiré en el antiguo movimiento romántico, tomando como referencia el amor hacia lo inalcanzable, lo imposible y lo inexistente. Espero que al menos no sea un suplicio leerlo.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario